El Dúo Pimpinela deleitó a todos en una noche mágica.
mayo 18, 2019

El Dúo Pimpinela deleitó a todos en una noche mágica.

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El Teatro Nacional fue testigo de una noche fantástica.

La razón es que los fanáticos se reencontraron con Pimpinela, el dúo argentino más importante de Hispanoamérica. Y lo único que ha cambiado en esta década sin visitar Quisqueya es obviamente los años vividos aunque se mantienen bien conservados y sus voces siguen intactas.

Amables, cercanos, conversadores y risueños, los hermanos Lucía y Joaquín Galán se adueñaron de la audiencia no solo por sus exitosas canciones y la carga histriónica que derrochan al interpretarlas, sino por el sentido del humor característico de su tierra natal. En la velada las carcajadas no faltaron.

A las 8:42 de la noche sonaron los acordes de una banda de cinco músicos y dos coristas, bajo una iluminación y sonido impecable durante toda la noche. La pantalla sería la forma de conectar con la vida de los artistas desde su nacimiento hasta hoy, pues, tal y como refiere el nombre de la gira “Hermanos… la verdadera historia”, contaron su vida con un compendio de fotografías y vídeos exclusivos que guardan con recelo.

El escenario, sencillo, contó con una pequeña mesa, dos sillas y varias copas, donde muchas veces se sentaron a dramatizar sus composiciones.

Vestidos de negro y con los temas movidos “Esto no es amor” y “Yo que soy” iniciaron su repertorio, pero llegaron las canciones dramáticas esperadas “Nunca más” y “Olvídalo”.

“Buenas noches Santo Domingo. Lucía y yo estamos felices de estar aquí. Tenemos grandes recuerdos de la isla, principalmente en nuestros comienzos, los programas de televisión, la vuelta por la ciudad, la playa… La familia ha sido un gran difusor de Pimpinela. La música ha pasado de padres a hijos”, expresó agradecido Joaquín. “Ahora prepárense a disfrutar”, exclamó Lucía en medio de los incesantes aplausos del público.

El cantautor quedó sorprendido al pedir que levantaran la mano los que fueron a verlos por primera vez. El resultado fue la mayoría de los presentes. Reiteró su agradecimiento.

De inmediato, un audiovisual con sus voces dejó abierto el libro de su vida. Mencionaron cómo se conocieron sus padres, Joaquín y María Engracia, hasta el día que los hermanos llegaron al mundo, con fotografías de cuando eran bebés.

A la par cantaron “Hermanos”, la canción de amor fraternal que tocó los corazones.

 

En otro momento la pantalla inició con un nuevo video, y era su madre, María Engracia. En un set bien planificado, su progenitora contó en una entrevista que siempre soñó con verlos cantar juntos, y casi al instante ellos se quejaron como dos adolescentes, pero la progenitora los regañó: “¡Cállense!” como si estuviera hablando con ellos, acción que sacó las risas de los admiradores.

Joaquín Galán recordó que quería ser cantante de rock, pero por insistencia de su madre empezó a cantar con su hermana. “Si bailar con tu hermana es aburrido ¡imagínense lo que es cantar!”, relató y dijo que así reaccionó hace 37 años. Y el resto es historia.

Siguieron con los éxitos “Vivir sin ti”, “Una flor”, “Nunca más”, “Fuera de mi vida”, “Es mentira”, “Hay que estar”, “Cómo le digo” y “Ese estúpido”. Estos hits fueron entonados con las notas altas de Lucía. Por eso desde el público se mantenía el asombro. -¡Que voz! –¡Canta igualito!-

Lucía Galán recibió una reverencia de pie y un merecido aplauso luego de su interpretación “Dueña de la noche”, un tema que retrata a una mujer desquiciada que asesinó a su pareja y en medio de su locura escuchaba las voces de su amado. Ataviada con una bata blanca de interna mental, culminó desplomándose en el piso para darle mayor realce a la historia.

“Valiente”, “A esa”, “Ahora Decide” y “Bastardo”, éxitos de finales de la década de oro de los 80 en la música latina, hicieron que los hombres y las mujeres se dividieran en dos bandos. Estas composiciones retratan las discusiones entre parejas por la infidelidad.

Recordaron a Dyango y a José José: “Por ese hombre” y “Entre la espada y la pared”. Con “Olvídame y pega la vuelta”, además de interpretarla con la carga dramática que merece el tema, les hicieron un homenaje a los artistas que han cantado sus temas, entre ellos Jennifer López y Marc Anthony en los Premios Grammy Latino del 2016.

Sus discos, presentaciones en grandes escenarios como el Madison Square Garden y Radio City Music Hall, el matrimonio y los hijos de ambos, el divorcio de Lucía fueron enseñados como si de una película se tratase. Con reportes de periódicos ilustraron la trayectoria de éxitos, pero también de crisis. Por desacuerdos estuvieron un tiempo separados. Joaquín, el compositor de la mayoría de las canciones atinó a decir que no ha sido fácil el camino.

Lucía Galán mostró las imágenes de su matrimonio y su sonado divorcio de un productor del que dice sufrió maltrato y guarda las confesiones en el libro biográfico. Allí entonó “Primero yo”, un canto al amor propio.

 

Pero sin lugar a dudas, la canción más emotiva y que cantaron con el sentimiento a flor de piel fue “El amor no se puede olvidar”, el tema que le escribieron a su padre luego de su fallecimiento a mediados de los años 80.

Joaquín le recordó a la audiencia que en total grabaron 26 discos y tienen más de 300 canciones compuestas. Y aprovechó para saludar a la primera dama de la República, Cándida Montilla de Medina, quien se encontraba junto al director del Teatro Nacional Niní Caffaro. Además, le extendió un saludo a Pedro García, el promotor de Pimpinela en el país.

“La familia”, “Buena onda”, “Mañana”, “Hay amores que matan” y “Cuánto te quiero” fueron los éxitos que cerraron una velada nostálgica de dos horas. A las 10:41 de la noche y luego de presentar a su excelente banda, finalizaron nuevamente con “Hermanos”.

El concierto fue producido por Pedro García bajo la empresa Sky Pro.

 

 

Fuente: Diario Libre.